jueves, 1 de mayo de 2014

UN ALETEO PERTURBADOR

PULSERA LAGO DE LOS CISNES




La leyenda de la mujer que se convierte en pájaro es muy antigua, y aparece con muy pocas diferencias en casi todas las mitologías, siendo la figura del cisne la más utilizada por su elegancia. Hay que puntualizar que el cisne blanco está disperso por el hemisferio norte mientras que el negro solo existe en Australia, Chile y la Patagonia. La elegancia y flexibilidad de su cuello amén de su plumaje, distinguen su fisonomía de la de los demás animales.

A pesar de ser muy escaso en el Mediterráneo, el cisne blanco ocupa un lugar importante en la mitología griega pues se le asociada con el agua y la vida que en ella bulle pero a la vez se le consideraba profeta, incluso de su propia muerte. Y el cisne negro suele para muchos encarnar a Satán y al sol negro, el lado más oscuro del inconsciente.
La culminación de esta leyenda se tradujo en El Lago de los Cisnes. Es un clásico del ballet de abstracción total, una historia de amor entre un hombre, Sigfrido, y una princesa, Odette. convertida malévolamente en un hermoso cisne blanco.  Es una batalla entre el bien y el mal representada por los cisnes blancos y el cisne negro, Odile, quien añora el amor de Sigfrido y finge ser Odette.
Odette es el cisne blanco, princesa que fue encantada y maldecida, junto a toda su corte, por el malvado mago Rothbart. El encantamiento la conviernte en cisne de día y es durante la noche cuando se la puede ver como mujer. Solo el amor de un hombre puede romper el hechizo y liberarla. Es dulce, inocente, noble. Representa el amor, la verdad y la pureza. 
Odile es el cisne negro, la hija de Rothbart, que es utilizada para engañar al príncipe Sigfrido y así este no puede jurarle amor eterno Odette y con ello no puede quitarle el hechizo. Para conseguir su propósito se disfraza de Odette. Es llamativa, cautivadora y manipuladora. Representa la mentira, el engaño, la traición.


¿Y si Odette y Odile fueran la misma persona? En los grandes ballet la misma bailarina efectúa los dos papeles ya que exigen un gran parecido físico, y el talento de la artista se reconoce si es capaz de ser frágil como Odette y apasionada como Odile. El cisne blanco es sombra de su propio cuerpo: sus plumas son blancas, pero curiosamente, cubre una carne negra. Así lo vemos en la dualidad humana, todos llevamos un cisne blanco y otro negro. Todos tenemos nuestras cosas buenas y nuestros momentos malos, aunque algunos lo demuestran de una manera más acentuada que otros. La cuestión es mantener un equilibrio entre las dos partes y una coherencia, sobre todo en las relaciones con los demás, y no venirse arriba en los momentos de euforia, prometiendo cosas que no se sabe si se van a cumplir y luego hundirse y desaparecer sin dar señales de vida en los momentos malos.




1 comentario:

Raquel Campos dijo...

Me encanta la pulsera de El lago de los cisnes, podéis informarme: raecj77@gmail.com

Gracias!!!