viernes, 14 de marzo de 2014

LA LLAVE DEL SABOR



PENDIENTES COPA









Cuenta la leyenda que el origen de la copa de vino están en la antigua Grecia, donde un orfebre encontró inspiración en los pechos de la hermosa Helena para dar forma a la que sería la primera copa de vino.
La copa es un elemento sumamente importante para apreciar las características del vino, pues nos acerca, presenta, enfoca y sirve el vino. El vino necesita la copa para expresarse, es su último requisito antes de ser degustado porque la copa permite oler los aromas más recónditos, ver los colores más sutiles y saborear su sabor pleno.
Los materiales con que se fabricaron los primeros vasos y copas fueron de cerámica y de metal, e incluso se adornaban por arabescos, cincelados o grabados. Pero la situación cambió con la aparición de la técnica de vidrio soplado que permitió obtener copas similares aunque más frágiles y que no solo proporcionaban al bebedor el placer de degustar un buen vino sino también la apreciación del mismo.
La forma, grosor, limpieza y olor de una copa influye, positiva o negativamente, clara y directa en la vista, aromas y sabores del vino que catemos. Son capaces de enfatizar el carácter y personalidad del vino. Según Oscar Wilde, para conocer el origen y la calidad del vino no hay necesidad de beber todo el barril, basta solo una copa.

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